September 2, 2007

¡Publicar en español!

Publicar o perecer.

Conversando con un amigo, me decía que "en México en realidad no tenemos intelectuales creadores", y con ello quería decir "pensadores de talla que aporten algo novedoso a las discusiones contemporáneas". Ponía algunos ejemplos: "no tenemos a alguien como Berlin o Arendt o Momigliano o Moses Finley o Habermas". Me aseguraba que "pertenecemos a una pequeña provincia de la cultura", y nuestro malhadado destino sería, pues, "repetir lo que otros dicen en Europa o USA". De ahí pasaba a denostar el idioma castellano: "no podremos escribir en español. Para la literatura aún hay espacio en el español, para el pensamiento no".

Traigo esta conversación en la mente desde hace unos días. Y recuerdo aquella otra con J, a propósito de un filósofo de gran alcance, que normalmente publica en español, a pesar de que trabaja con bibliografía en inglés y sus interlocutores son en su mayoría sajones. J me decía, entonces, que no podemos caer en el juego de los sajones bien conocido de Teleo y Melés: primero yo te leo y cito, luego tú, y así nos la llevamos. Según se vea la cosa, puede decirse que, o los anglosajones son provinciales porque generalmente se remiten a autores angosajones, o que la cultura anglosajona es capaz de nutrirse a sí misma.

El desinterés alemán, por ejemplo, por lo que se publica en nuestra lengua es grande. En el 2003 quise saber qué filósofos hispanoamericanos podía leer en la biblioteca de la Humboldt y encontré las obras completas de Ortega y Gasset... traducidas al alemán. Y apenas la semana pasada, tras escuchar a W decir que "el español de plano no es un idioma científico", encontramos en un bazar dos libros de autores nuestros con dedicatorias a E. Tugendhat. O no aprecia a sus colegas, o no puede leerlos, o no le interesa (ya no digamos leer sino) conservar sus libros.

Es verdad que nuestra literatura aún goza de cierta salud, y también es verdad que extrañamos a don Alfonso Reyes (+1959), Nicolás Gómez Dávila (+1994) y Octavio Paz (+1998). Pero también es verdad que Mario Vargas Llosa, por ofrecer otro ejemplo, todavía dice cosas al mundo entero, y habla en español. Y también es verdad que, aunque nos falta oficio, hay inquietud, interés, hambre y sed. Todo malinchistmo esconde una derrota anticipada. ¿Publicar en español o, mejor, en inglés, francés, alemán? ¡No! Si hiciéramos eso, relegaríamos nuestro idioma al plano del, acordemos, azerí. No, gracias. Tampoco me gusta que las cuatro o cinco palabritas conocidas en el mundo sean siesta, amigo, tequila, sombrero.

***

Leo Postdata, de Paz, y encuentro algunas claves para esta discusión:

"Gente de las afueras, moradores de los suburbios de la historia, los latinoamericanos somos los comensales no invitados que se han colado por la puerta trasera de Occidente, los intrusos que han llegado a la función de la modernidad cuando las luces están a punto de apagarse -llegamos tarde a todas partes, nacimos cuando ya era tarde en la historia, tampoco tenemos un pasado o, si lo tenemos, hemos escupido sobre sus restos, nuestros pueblos se echaron a dormir durante un siglo y mientras dormían los robaron y ahora andan en andrajos, no logramos conservar ni siquiera lo que los españoles dejaron al irse, nos hemos apuñalado entre nosotros... No obstante, desde el llamado modernismo de fines de siglo, en estas tierras nuestras hostiles al pensamiento han brotado, aquí y allá, dispersos pero sin interrupción, poetas y prosistas y pintores que son los pares de los mejores en otras partes del mundo. Y ahora, ¿seremos al fin capaces de pensar por nuestra cuenta? [...]".


"Por razón de sus orígenes (el puritano habla con Dios y consigo mismo, no con los otros) y, sobre todo, de su poderío, los norteamericanos sobresalen en el monólogo: son elocuentes y, también, conocen el valor del silencio. Pero la conversación no es su fuerte: no saben ni escuchar ni replicar [...]".

"Nosotros todavía no aprendemos a pensar con verdadera libertad. No es una falla intelectual sino moral: el valor de un espíritu, decía Nietzsche, se mide por su capacidad para soportar la verdad. Una de las razones de nuestra incapacidad para la democracia es nuestra correlativa incapacidad crítica. [...] Si se me preguntase: ¿podrán los Estados Unidos dialogar con nosotros?, yo contestaría: sí, a condición de que aprendan antes a hablar con ellos mismos, con su propia otredad: con sus negros, sus chicanos y sus jóvenes. Habría que decir algo parecido a los latinoamericanos: la crítica del otro comienza con la crítica de uno mismo".

12 comments:

jose antonio said...

Y qué decir de los grandes artistas mexicanos como Manuel M. Ponce, Angela Peralta, Fanny Anitúa, Antonio Bribiesca; y de los deportistas: Hugo Sánchez, "tibio" Muñoz, Ana Gabriela Guevara...
De que hay talento, hay talento...

Garcín Altoalcázar said...

Tengo un compendio de ensayos escritos por autores mexicanos, Paz y Reyes los más grandes. Pero es una sorpresa grata encontrarse ahí con plumas tan bien talladas, de calidad entrañable.
El hiloconductor de la pregunta intelectual para el mexicano ha sido, según parece después de leer el compendio del que hablo, es, en resumidas cuentas, lo que escribes en tu post.
¡Ay del malinchismo que nos carcome!
Con OyG publicado en alemán, me recordaste un apócrifo que se cuenta sobre una conversación entre éste y Heidegger: -¿Qué tal la filosofía en España? -¿Ha visto, alguna vez, un torero alemán?

Pedro Barbosa said...

Oye Enrique date la vuelta al blog jaja te espera una carcajada y una Cringe History, entrada del 4-Sept.

Cuídate pues, hasta luego!

Adriana Degetau said...

me gustó mucho tu post.

Anonymous said...

Hola, Enrique:

Es tema ya viejo el que se cuestiona los valores de la cultura mexicana y, por extensión, la que ha producido la lengua española. No obstante, repetiré mis ideas al respecto:

1. La cultura mexicana no puede entenderse aisladamente, sino como parte de una más grande y que contiene a todos los pueblos en lengua española. Por lo tanto, no es si podemos comparar la filosofía alemana con la mexicana, sino la cultura de los pueblos hispanos con la alemana.

2. ¿De dónde nace la necesidad de compararse constantemente con los demás? Si nuestros logros no están a la altura de los más grandes, ¿debemos dedicarnos a otra cosa? Bueno, entonces destruyamos la cultura y quedémonos con un cuadro, un libro, una pieza musical y un libro de filosofía: el resto, al no estar a su altura, no vale (siguiendo el mismo mecanismo que sentencia que no merece la pena publicar en español porque en inglés o alemán se publican cosas mejores).

3. Sería bueno no repensar más el valor de nuestra creación, sino disfrutar con ella y respetarla. Lo contrario oculta un complejo de inferioridad y un miedo a dar la talla de nuestro talento. Además, es un mito que la cultura inglesa o alemana sea mejor que la hispana (bueno, de hecho no lo es). Ustedes se comparan con el techo artístico e intelectual de aquellas naciones y deben creer que todos sus ciudadanos son iguales. Pues no. ¿Creen que todas las mujeres alemanas son tan bellas como sus dos o tres top models? ¡Claro que no! ¿Creen que todas las mujeres hispanas son tan hermosas como sus top models? ¡Pues claro que sí! No veo razón para andar infravalorando algo que es mejor.

4. Ustedes, hispanoamericanos, son españoles. Tan europeos como los ingleses y los alemanes. Mis descendientes, conquistadores españoles por la Divina Gracia de Nuestro Señor, derramaron la sangre fecunda de nuestra Gran Patria para orgullo de todos ustedes. No saben el daño que nos hace leer que ustedes se consideran inferiores a otros pueblos europeos. Ustedes pertenecen a la gran raza hispana, son descendientes del mayor imperio que existió jamás, han mamado la cultura del mejor escritor universal, del mejor pintor universal, de los grandes místicos, de los valientes soldados, de la gran potencia humana de casi quinientos millones de seres humanos. Nos es dado una santa y justa empresa: levantarnos y echar a andar de nuevo por el mundo. No hay mayor gloria ni mayor orgullo posibles.

Esten todos ustedes a la altura. Ellos son menos, la mayoría idiotas y lo mejor de todo: son conscientes de ello. ¡Adelante!

Desde la Gran Madre Patria, con lágrimas en los ojos y el corazón lleno de amor por mis hermanos de América,

Rafael.

Enrique G de la G said...

@ José Antonio: ¿Antonio Bribiesca?

@ Adriana: me da gusto.

@ Rafa: no te azotes.

Sebastian L. said...

hey muy buen post, quien es W?
Desgraciadamente la quita palabra quiza es Fiesta...

Me da gusto que escribas, espero que seas de los primeros filósofos que escriban en espaniol, aunque claro esta la teoría de que: Uno piensa cómo habla, quizá eso influya, tu que opinas.

Lupambulus Berolinen. said...

»O no aprecia a sus colegas, o no puede leerlos, o no le interesa (ya no digamos leer sino) conservar sus libros.«

Richtig dürfte Alternative (3) sein, vielleicht verbunden mit Alternative (1). Er KANN sie auf jeden Fall lesen, da er als Jugendlicher fünf Jahre lang in Venezuela gelebt hat, wohin seine Familie vor den Nazis geflohen war. Und auch in den 90er jahren lebte er wieder einige Jahre in Lateinamerika, um vor dem »neofaschistischen Deutschland nach 1990« zu fliehen... (Ein Philosoph eben.)
Aber ob er die beiden Bücher dort je gelesen hat? Vielleicht das Manuskript, wenn es Freunde waren... Aber wir konnten ja auch durch ein rasches Durchblättern feststellen, dass dafür auch zwei oder drei Euro noch zu viel verlangt sind.

Lupambulus Berolinen. said...

Zu einem torero alemán übrigens hier etwas:
http://www.tauromaquia.de/html/2005/november.html
Und dies Ergänzung hier:
http://www.tauromaquia.de/html/2006/mai.html
Für den Fall, dass jemand den Playboy-Jahrgang 1977 vollständig zur Verfügung hat...

Anonymous said...

¿Que no me azote? ¿Que no me azote? ¡¡¿¿Que no me azote??!!

Espera a que vaya de visita a Berlín, coño, que te estás germanoatontando.

Te voy a dar con el Santo Catecismo de Nuestra Gran Madre Patria hasta en el Personalausweis hasta que repitas conmigo: "Me siento orgulloso de ser mexicano. Mis hermanos españoles me aman. ¡Vivan los pueblos panhispanos! Abajo los guiris, muerte a las mujeres alemanas que tan malos ratos nos hacen pasar con sus fachaditas ultrasexuales, que le den pinche con mierdas a la Humboldt y ándale padre con la UNAM, que no hay nada mejor en el mundo!!!!!

Rafael, iluminado.

Roberto said...

Es impactante leer lo que escribes. Primero por enterarme del desprecio hacia nuestra lengua en Alemania. Segundo, porque efectivamente, la autocrítica no es un valor predominante en la cultura latinoamericana. Para nosotros, el otro es uno mismo y con eso ha de lidiar el resto de su vida. El resentimiento por ser mezcla, mitad indígena, mitad española o europea, sigue muy arraigada en nuestra psicología.

Otra de las palabras que en castellano se conocen, para nuestra desgracia, es taco. Sin embargo, considero que esto tiene una doble causalidad: la visión que los USA han proyectado de nosotros mismos y la permisividad nuestra de que así sucediera.

Un abrazo,

Lydia said...

Rolf Linkohr en su informe de 2004 decía que: "Relations between the EU and Latin America are not restricted to the economic sphere, but are above all cultural, historical and emotional." www.europarl.europa.eu/meetdocs/2004_2009/documents/dv/533/533800/533800en.pdf

Si los países latinoamericanos no pintamos en el acontecer mundial, las causas son variadas, pero ¡ah cómo nos gusta echarle la culpa de todo a los gringos! Si bien éstos meten mano en casi todo, yo diría que en el caso mexicano hay muchas causas "Made in Mexico."

Y pasando a la cocina: que se conozca el taco, EL DE VERDAD, que para eso la cocina mexicana se pinta sola por su originalidad y sabor. ¡A mucha honra!

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