March 11, 2009

Alberto del Canto

John Lord of Kent presentó sus servicios al Príncipe Eduardo a finales del siglo XIII para, juntos, ayudar al Rey Pedro en su tarea de expulsar a los moros de la península ibérica. Al arribar a lo que hoy es Portugal, John se enamoró de una mujer sefardí, y la desposó. Los hijos del matrimonio adaptaron el apellido a la versión portuguesa "do Canto". En ese entonces, ser "portugués" era prácticamente sinónimo de ser "judío", pues la mayoría de los sefardíes habían sido empujados a los confines de la península.

En 1547 nació Alberto do Canto en una de las Islas Azores. Acaso para encubrir su origen judío, acaso simplemente para pasar como español una vez que se hubiera enrolado en la armada española, el caso es que muy joven prefirió castellanizar su apellido: "del Canto".

Así, Alberto del Canto se embarcó a la Nueva España, donde aprendió a explotar minas e indios en Zacatecas, antes de partir más al noreste para fundar nuevas ciudades y centros mineros, como Saltillo, San Gregorio (Cerralvo) y la fallida Santa Lucía (hoy Monterrey). La Inquisición lo arrestó por practicar la esclavitud y otras razones, pero parece que pudo desmarcarse de la acusación de ser "judaizante". Logró escapar y se fue a vivir con los indios chichimecas, mientras no se calmaran las cosas. Mientras, la Inquisición se cebaba con los Carvajal...

Alberto del Canto aprovechó la coyuntura para reaparecer, tomar gobierno de la zona del Golfo (sur de Texas, Tamaulipas) que había llamado Nueva Vizcaya, y astutamente se desembarazó de su enemigo más peligroso, Diego de Montemayor: Alberto se había enredado con la mujer de Diego, y éste, en un ataque, la mató, y juró matarlo también a él. Alberto, tranquilamente, se casó con Estefanía, hija de su amante asesinada, y la presencia de los nietos supo aplacar la ira de Diego.


Diego volvió al pie del Cerro de la Silla --el último eslabón de una coordillera, bautizado así por Alberto del Canto--, refundó la ciudad, y se estableció allí. Pronto llegaron su hija y sus tres nietos, Diego, Miguel y Elvira, para acompañarlo, pero nunca el yerno. Los tres rechazaron el apellido paterno, tal vez por alguna razón entreverada con la ira del abuelo, y adoptaron el materno: "de Montemayor". Pasada una generación, toda la descendencia de Alberto del Canto habría perdido su apellido y había emparentado con la familia de Marcos Alonso de la Garza Falcón. Alberto del Canto murió solo en su Hacienda de Buena Vista, en Saltillo.

4 comments:

TXEMA said...

oh me gusto mucho lo conciso del escrito ademas del entendimiento que permite sobre muchas cosas.

ademas nos permite ver que siempre han existido los mismos problemas en las elites jaja

saludos

david-. said...

Excelente contraste entre el primer párrafo y la foto ¿no? ¿Dónde es?

Enrique G de la G said...

Hagamos como que no eres regio, Gino. Esa estatua está en el Barrio Antiguo, junto al canal de Santa Lucía.

David Canales said...

Gracias por este articulo. Se le a dado muy poca difusión a del Canto, no se si en Saltillo lo tengan mas presente

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