May 21, 2006

De librerías

Este fin de semana se desarrolla el Jazz Marathon, organizado y patrocinado por la librería Dussman. Después de haber estado allí, desperté preguntándome cuál es mi librería favorita.

1. Beityala (en San Pedro Garza García) me nutrió de libros durante mi niñez, y le cobré un afecto particular. Allí compré mi primer libro y, quiero imaginar, allí compraron el primer libro que, regalado, pude leer. Recuerdo aún el local minúsculo en una esquina de las calles Moctezuma y ¿Río Rosas?, a tres cuadras del colegio: café, con dos escaloncitos de cemento sin tratar, y la puerta de lámina y cristal que no daba a ninguna de las dos calles sino misteriosamente a la esquina, en un plano de 45º... como si no se decidiera por ésta o aquélla, y así obligara a todos los peatones a entrar. La etimología del nombre me resulta aún hoy desconocida.

2. En el antiguo cine y teatro Grand Splendid se instaló la librería Ateneo (en Recoleta); entrar allí, hojear libros, encontrar títulos insospechados y a un precio irrisorio ha sido una experiencia inigualable.

En el Grand Splendid se dieron las primeras películas sonoras, donde se estrenaron tangos. Funcionó desde 1919 hasta el 2000: se trata de la sala cinematográfica más antigua de Buenos Aires.
Comentan Paula Álvarez Vaccaro y Eduardo Pogoriles: "En cuanto al Grand Splendid, el más autorizado para hablar de él sería Max Glücksman (1875-1946), un empresario pionero de la industria discográfica en la Argentina. Carlos Gardel, Ignacio Corsini, Roberto Firpo y otros grandes tangueros grabaron con él por primera vez. En 1919 Glücksman hizo construir el Grand Splendid como una catedral del cine y el teatro: 4 hileras de palcos con 550 butacas, una platea para 500 personas, refrigeración y calefacción, techo corredizo y una cúpula decorada por el pintor [Nazareno] Orlandi con alegorías pacifistas, por el fin de la Primera Guerra. Allí se estrenaron películas argentinas mudas como Juan Sin Ropa. Y la primera sonora importada, La divina dama, con Corinne Griffith. Desde 1924 Glücksman organizó en esta sala concursos anuales de tangos, que luego grababa en su sello El Nacional Odeón. Allí los espectadores consagraron títulos como Sentimiento gaucho y Organito de la tarde, entre otros. Firpo le dedicó un tango, Grand Splendid, en 1927" (El Clarín, marzo 13, 2000).

3. De las librerías en la ficción me quedo con The Shop Around The Corner - no en el Budapest de Lubitsch sino en el Upper West Side de Kathleen Kelly.

5 comments:

Anonymous said...

Mis librerías preferidas:

1. Librería Rumor (Madrid, España): trabaja Ignacio y con ello sobran las explicaciones.

2. Librería Estvdio (Santander, España): una de las más surtidas del norte del país y en la que trabaja una joven muy guapa y simpática (no doy más señas, que, como dice el refrán, "al amigo y al vecino no lleves al molino".

3. Buchhandlung zum Wetzstein (Friburgo, Alemania): regentada por judíos, pequeña, exquisita. Digamos, sencillamente, que es la mejor del país.

4. Librairie Galignani (Paris, Francia): Literatura inglesa y amplio surtido en arte. Decorada en madera y en frente del Louvre, en la mítica rue Rivoli)

5. Hatchard´s (Londres, Reino Unido): mis pies no han pisado la librería, pero los encargos por teléfono son eficientes. En Internet se puede echar una ojeada al interior. Promete mucho, no en vano es la librería que surte a la Casa Real.

Un abrazo,
Rafael.

Marce said...

¿Se trata de hacer una lista o de elegir una? Me parece muy difícil decidirme.
Por el surtido:
Librería Central, Barcelona
El Parnasillo, Pamplona
Hiperión, Madrid
Por el ambiente:
Heinrich Häuser, Munich
La Hune, Paris
Por la comodidad:
Casa Lamm, México D.F.

Guillermo said...

Con Marce comparto "La central", de Barcelona. A mí también me gusta mucho la librería de You've got mail, y visité una similar, aunque no para niños, en Nueva York, en Lexington AV. Es pequeña, anaqueles bien iluminados y se llama Lenox Hill Bookstore. Las librerías de McSweenys, tanto en San Francisco como en Brooklyn, son bellas también. La nueva librería del D.F., del FCE, la Rosario Castellanos, pues, es muy bonita. Pero donde siempre encuentro lo que busco es en la Librería Coyoacán. Me dieron ganas de conocer la segunda que mencionas.

jose antonio said...

Ya remodelaron Beityala, cambiaron toda la fachada y quedó super fashion. Estuve ahí hace dos días.

Anonymous said...

Rafael, o 'usuario anónimo', tú no tienes blog? ... leo éste para ver tus comentarios!

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