October 25, 2007

Le désespéré, Le patient

Gustave Courbet (1843-1845)

October 24, 2007

Apunte

El malinchismo esconde la ingenuidad de una derrota anticipada.

VW (1951), Darth Vader

Rice, Hirsi Ali, Yade



October 20, 2007

Variations on red




"Red Fontana di Trevi" by Ftm Azione futurista 2007



"#34" by Nickel Tailings




Taiji, Japan



Bull blood by César Rincón



Papal blood by Ali Agca




"Captain Jack Sparrow" by Carina Berlingeri




Irène Jacob by Krzysztof Kieślowski





"The Red Studio" by Henri Matisse





"Red on maroon" by Mark Rothko




"Vir Heroicus Sumblimus" by Barnett Newman

October 15, 2007

Con o sin tilde

Al margen del acento diacrítico, he aquí algunas palabras que, según recuerdo, pueden escribirse con o sin tilde. Va primero la versión preferida o "culta":

fútbol | futbol

período | periodo

icono | ícono

ibero | íbero

pentagrama | pentágrama

olimpiada | olimpíada

mímesis | mimesis

atmósfera | atmosfera

afrodisíaco | afrodisiaco

paradisíaco | paradisiaco

médula | medula

cardíaco | cardiaco

alvéolo | alveolo

dinamo | dínamo

cartomancia | cartomancía

elixir | elíxir

austriaco | austríaco

reuma | reúma

omóplato | omoplato

anémona | anemona

policíaco | policiaco

zodiaco | zodíaco

balaustre | balaústre

amoniaco | amoníaco

October 14, 2007

Busca en todas las cosas

por Enrique González Martínez (1871-1952)


Busca en todas las cosas un alma y un sentido
oculto; no te ciñas a la apariencia vana;

husmea, sigue el rastro de la verdad arcana,

escudriñante el ojo y aguzado el oído.


No seas como el necio, que al mirar la virgínea
imperfección del mármol que la arcilla aprisiona,

queda sordo a la entraña de la piedra, que entona

en recóndito ritmo la canción de la línea.


Ama todo lo grácil de la vida, la calma

de la flor que se mece, el color, el paisaje.

Ya sabrás poco a poco descifrar su lenguaje...

¡Oh divino coloquio de las cosas y el alma!


Hay en todos los seres una blanda sonrisa,

un dolor inefable o un misterio sombrío.

¿Sabes tú si son lágrimas las gotas de rocío?

¿Sabes tú qué secreto va contando la brisa?


Atan hebras sutiles a las cosas distantes;

al acento lejano corresponde otro acento.

¿Sabes tú donde lleva los suspiros el viento?

¿Sabes tú si son almas las estrellas errantes?


No
desdeñes al pájaro de argentina garganta
que se queja en la tarde, que salmodia a la aurora.

Es un alma que canta y es un alma que llora...

¡Y sabrá por qué llora, y sabrá por qué canta!


Busca en todas las cosas el oculto sentido;

lo hallarás cuando logres comprender su lenguaje;

cuando sientas el alma colosal del paisaje

y los ayes lanzados por el árbol herido...


[Este cuadro de van Gogh me enseñó a buscar el sentido oculto de los edificios.]

October 13, 2007

My favorite perspective at Potsdamer Platz



Back corner of Park Kolonnaden's Haus 1

Design: Schweger & Partner (Hamburg, Germany)

October 7, 2007

"A paso de cangrejo", de Umberto Eco

[Reseña publicada en el número 106 de Letras Libres]

A paso de cangrejo
es el más reciente título de Umberto Eco, una compilación de notas periodísticas publicadas en Italia entre los años 2000 y 2006, más algunas conferencias. Los temas principales de estos “artículos, reflexiones y decepciones” son tres: política internacional, Berlusconi, la sociedad multiétnica y mediática; a éstos se suman notas culturales diversas. El título alude a un autor ficticio, Crabe Backwards, aparecido ya en otro libro anterior, La bustina di Minerva (2000), quien calificaba a la reinante “tecnología ligera” de retroceso. En sintonía con él, Eco traslada la metáfora a la política y la sociedad mediática, con todos sus engendros, el populismo en primer lugar. En un sinnúmero de fenómenos reconoce el paso crustáceo de la sociedad –signo inefable del desandar. Según esto, “se vio claramente que avanzábamos hacia atrás después de la caída del muro de Berlín”; “después de los cincuenta años de guerra fría, los casos de Afganistán y de Irak nos retrotraen triunfalmente a la guerra real o guerra caliente […] y nos ofrecen un nuevo episodio de las Cruzadas con el choque entre el islam y la cristiandad”; además de que “han reaparecido los fundamentalismos cristianos, que parecían propios de la crónica del siglo xix”, “ha surgido de nuevo el fantasma del peligro amarillo”, etcétera (p. 13).

Con estos artículos, Eco desea mostrar una colección suficiente de
fenómenos –es decir, de hechos– que sepan justificar el (pesimismo del) título: ¡en lo histórico venimos avanzando de un tiempo a esta parte hacia atrás, como los cangrejos! El profesor Eco se queda con la impresión de que la historia, fatigada de avanzar, prefiere ahora replegarse sobre sí misma. Tal pareciera que no alcanza a descubrir que lo ha devorado su propia teoría hermenéutica: los hechos duros se anteponen a las interpretaciones, asevera. Y se acepta. Pero esto es un libro, la simple reescritura y lectura de los hechos, su interpretación. Eco sostiene aquí, pues, que los hechos de los últimos años son un retroceso. Pero puesto que a los hechos les importa un bledo el devenir de la historia, en realidad es él quien los interpreta de tal modo que pueda alegar el susodicho retroceso. Compartir su lectura del retroceso es una ingenuidad simplona, una mera condescendencia. ¿Que hay guerras “calientes” después de la Guerra Fría? Claro. ¿Qué ingenuo pensó que cesarían? Ello no significa empero que hayamos retornado a un estado anterior al alcanzado con la caída del Muro.

Por su lucidez, las páginas sobre el populismo ameritan una revisión. Eco analiza con minuciosidad el amasiato casi burlón que Berlusconi consiguió entre política y medios masivos de comunicación, para, desde su península, entregar al mundo un fenómeno digno de ser calificado como “populismo mediático”. Eco argumenta contra la noción de “voluntad del pueblo”: “el
pueblo como expresión de una única voluntad y de unos sentimientos iguales, una fuerza casi natural que encarna la moral y la historia, no existe” (p. 148). El populista quiere ver en la plaza, en los sondeos o en los telespectadores la voluntad del pueblo, y de inmediato identifica sus proyectos con ese supuesto querer común. Luego, si triunfa, lo manejará a su antojo para servir a sus intereses. (Estas reflexiones pueden enseñar algo al lector mexicano, sobre todo tras las recientes supuraciones populistas en ciertos sectores, aunque el autor quiera diferenciar los populismos del Tercer Mundo de este otro, más refinado y elaborado.)

Por otro lado, Eco desanuda con tino la maraña conceptual, próxima a la ambigüedad, que pulula en toda aproximación a las desviaciones musulmanas de hoy: integrismo, fundamentalismo, terrorismo, racismo… “El fundamentalismo está vinculado a la interpretación de un libro sagrado”; “se entiende, en cambio, por integrismo una postura religiosa y política por la que los principios religiosos personales tienen que convertirse al mismo tiempo en modelo de vida política y fuente de las leyes del Estado” (pp. 230 y 231). El integrismo islámico, en su mayor parte, no puede ser considerado racista porque se basa en una pertenencia religiosa, no en una raza. Quedan establecidas pues algunas distinciones útiles para volver a la discusión, que teje a lo largo de diferentes artículos.

Entre la miscelánea cultural destacan tres ensayos. “A hombros de gigantes”, acaso la mejor pieza del volumen, es un comentario inteligente al refrán
Enanos sentados sobre los hombros de gigantes. Eco distingue diferentes momentos históricos y sus respectivas tribulaciones en la historia de la innovación, del respeto a la tradición, y estudia el equilibrio sano entre ambos. En “Cómo hacer un contrato con los romanos”, Eco recupera un libelo que Quinto Tulio Cicerón escribiera para uso y beneficio de su hermano Marco Tulio, cuando éste presentaba su candidatura al consulado. El redescubrimiento de estas estratagemas retóricas es espeluznante en tanto ciertas afinidades y semejanzas han llegado incólumes a nuestro milenio y nuestras geografías. En el ensayo “Del juego al carnaval”, Eco diferencia el concepto de lo lúdico (recuérdese a Daniel Bell, a Gilles Lipovetsky) de lo carnavalesco. Y acusa al hombre contemporáneo de haber convertido el mundo del trabajo en un carnaval, desde el deportista profesional que finge un foul, hasta el empleadillo que hurta minutos a su trabajo para navegar por internet. “Como somos criaturas lúdicas por definición, y hemos perdido el sentido de las dimensiones del juego, vivimos en la carnavalización permanente” (p. 96).

El tono de Eco es repetidamente engreído. Ya en el preámbulo se ufana de haber vaticinado la aparición del
iPod, y más adelante se reconoce más ilustrado que Gianni Vattimo, por ejemplo (pp. 12, 88). A ello añadamos que resulta difícil perdonarle a un hombre con más de treinta doctorados honoris causa la vulgaridad. En ocasiones, Eco es muy corriente. No quiero exagerar ni calificar estos ejemplos de faltas graves, pero no son recursos indispensables para el bienestar de sus opiniones. Lamento, pues, que no haya quitado el tizne de esas páginas. Por otro lado, cuando ensaya su veta de humorista (pp. 341-355), sale reprobado, a no ser por la reseña de un congreso teológico ficticio sobre Berlusconi. Esto respecto del tono.

Sobre el contenido diré que alguna opinión desconcierta por su candidez y falta de argumentación –imperdonable para un filósofo–, como cuando se manifiesta a favor del derecho al suicidio siempre que el porcentaje de suicidios se mantenga en cifras insignificantes (p. 119), por recuperar tal vez el ejemplo más preocupante. Como analista del contexto político internacional del momento, Eco no se mueve más allá de los lugares comunes. Se esperaría una mirada más perspicaz. Él quisiera dar otra impresión cuando, ya en el primer texto, acuña términos como
paleoguerra y neoguerra. Pero la multiplicación de vocablos, cuando no arroja luz fresca, ocasiona un mazacote.

Es necesario pronunciarse también sobre la edición para no imputar al autor cargas debidas a la casa editorial. Los textos y, de resultas, la compilación, son un diálogo sostenido ante todo con los italianos. Al menos una cuarta parte del libro está dedicado a Berlusconi, algo que, si bien puede divertir –o aterrorizar–, interesa más bien poco a los lectores hispanoamericanos. La casa editorial debió considerarlo antes de pagar la traducción al castellano, y optar por una recopilación acorde a su público que aligerara el volumen. Pero éste no fue el caso, y son muchas las páginas cansinas que encontrarán los lectores no italianos.

El lector podrá comulgar con el pesimismo del profesor Eco y, en este caso, se identificará con el cangrejo de la historia. Pienso, sin embargo, que las opiniones recogidas en este tomo nos sitúan ya un paso adelante de donde estábamos antes de su aparición. Si no, ¿para qué perder el tiempo pensando, escribiendo, publicando, leyendo…?

October 4, 2007

Cultura y barbarie

Preocupado por la edificación de un entorno adecuado, Hitler revisaba con el ojo izquierdo los planos de su arquitecto Speer o los modelos de Breker, mientras con el derecho estudiaba la Solución Final. Esto se sabe y R. Polansky ha sabido retratarlo con inteligencia en The Pianist.

Pero no sólo el nazismo se perdió en la confusión Cultura-Barbarie. También en la católica y española Cuba del siglo XIX, por poner un ejemplo, la encontramos. Mírese la recomendación de leer un sainete picaresco junto a la descripción inhumana de las esclavas (Diario de la Marina del 3 de febrero de 1846, año 3, número 34, página 4).


Un ensayo estremecedor sobre la esclavitud abundante en material gráfico como éste es el de Emilio Castelar.

September 30, 2007

Canadian "classical musical music"

I was once in Toronto, and I did not like the city. Kind of boring, although it was really crowded that week. The most interesting was driving to the Niagara Falls.

But if I had known (and appreciated at that time) about Glenn Gould, I think I would be more positive towards it. So next time I will have some scrambled eggs at Fran's, just for the sake of it.

Tonight I finally watched Thirty-Two Short Films About Glenn Gould. Nice craic! The X-ray film of the pianist playing the piano, and also the "Hamburg" fragment are the most aesthetical sequences.

And I still have to say that after attending that Beethoven piano concert by David Fray last week I got really conscious of how important is it to maintain a congruence between the music (or art) and the attitude of the artist. This young pianist is technical perfect, but his immaturity at the piano grant him no sympathy of the audience. There was a man who even whistled to disapprove him. Such eccentricities could be accepted in a genius. Like Glenn Gould of David Helfgott...

Photo: a copy of Glenn Gould's chair.

September 27, 2007

Nahui Ollín

Dicen que fue Leopoldo Lugones quien le dio a Gerardo Murillo el apodo de Dr. Atl. Después de su divorcio, Carmen Mondragón frecuentó al Dr. Atl. Recibió entonces el mote de Nahui Ollín. Fue pintora, modelo y una de las mexicanas que destacaran en el mundillo del arte en las primeras décadas del siglo XX.

Oí hablar de Nahui Ollín esta semana por primera vez cuando Anna me preguntó cómo podría traducir al alemán una frase de uno de sus diarios, que dice así: "...la cadencia de mi ritmo al andar".

Nunca antes había reflexionado sobre la diferencia entre "cadencia" y "ritmo". Le dije a Anna que "cadencia" es una suerte de interpretación (subjetiva, valga el pleonasmo) del ritmo. Una pareja puede marchar al mismo ritmo y, sin embargo, la cadencia es propia de cada persona. "...la cadencia de mi ritmo al andar" no puede traducirse exactamente al alemán.

Carmen Mondragón eternizada por la cámara de Edward Henry Weston. Lo gore del verdor de sus ojos es absolutamente contemporáneo.

September 25, 2007

Aachen: alcalde, vecino


While traveling on a bus I met this man in Aachen, the "sosias" of Mr. Adenauer.

September 12, 2007

Espigas, espinas

Lo naco

¿En qué consiste ser naco? No busco una descripción, que abundan, sino una definición.

El Diccionario breve de mexicanismos de Guido Gómez de Silva ofrece lo siguiente: naco, naca: (posiblemente de totonaco.). adj., y m. y f. 1. Indio, indígena. || 2. De bajo nivel cultural, ignorante.

Ser indio o indígena no es ser naco. Estoy en absoluto desacuerdo. Tampoco acepto que a todo ignorante se le llame naco o a todas las personas con un acceso limitado a los "altos" niveles educativos. Por último, desconfío tabién de esa atribulada definición etimológica que alguien ofrecía con sospecha rascando un latinajo: viene de "non cognoscere" ("no conocer"), me decía.

El capitalismo ha sabido incluir todo lo marginal (el siguiente reto será incluir el terrorismo), y por supuesto incluyó ya lo naco. Véase, si no, el éxito de la marca NaCo, que es lo más mainstream y con una estética muy fresa: Diego Luna en los MTV Awards portando una camiseta, estuches para iPod, Juanes que se disfraza de NaCo para publicitar Pepsi, güeritas con jeans en las caderas y blusitas cortas, etc.

Y ahora que R me invita a su fiesta naca-naca y que me pide una definición de lo naco para poder entrar me he pensado la siguiente:

"Naco es la persona que conduce su vida con un criterio estético y cuyo gusto se refocila en lo vulgar".

Pienso que así logro dejar de lado los criterios morales y legales: al naco le vale madres si es transa o correcto lo que hace, lo importante es que sea chido, y ésta es su guía vital. Por otro lado, como ya se sabe y tanto se ha insistido, sabe apreciar exclusivamente lo vulgar (y lo que en México se llama kitsch, que no es sinónimo del kitsch alemán).

September 8, 2007

Amaia Montero, Julia Stiles


La oreja de van Gogh | Bourne Supremacy, Bourne Ultimatum

September 2, 2007

¡Publicar en español!

Publicar o perecer.

Conversando con un amigo, me decía que "en México en realidad no tenemos intelectuales creadores", y con ello quería decir "pensadores de talla que aporten algo novedoso a las discusiones contemporáneas". Ponía algunos ejemplos: "no tenemos a alguien como Berlin o Arendt o Momigliano o Moses Finley o Habermas". Me aseguraba que "pertenecemos a una pequeña provincia de la cultura", y nuestro malhadado destino sería, pues, "repetir lo que otros dicen en Europa o USA". De ahí pasaba a denostar el idioma castellano: "no podremos escribir en español. Para la literatura aún hay espacio en el español, para el pensamiento no".

Traigo esta conversación en la mente desde hace unos días. Y recuerdo aquella otra con J, a propósito de un filósofo de gran alcance, que normalmente publica en español, a pesar de que trabaja con bibliografía en inglés y sus interlocutores son en su mayoría sajones. J me decía, entonces, que no podemos caer en el juego de los sajones bien conocido de Teleo y Melés: primero yo te leo y cito, luego tú, y así nos la llevamos. Según se vea la cosa, puede decirse que, o los anglosajones son provinciales porque generalmente se remiten a autores angosajones, o que la cultura anglosajona es capaz de nutrirse a sí misma.

El desinterés alemán, por ejemplo, por lo que se publica en nuestra lengua es grande. En el 2003 quise saber qué filósofos hispanoamericanos podía leer en la biblioteca de la Humboldt y encontré las obras completas de Ortega y Gasset... traducidas al alemán. Y apenas la semana pasada, tras escuchar a W decir que "el español de plano no es un idioma científico", encontramos en un bazar dos libros de autores nuestros con dedicatorias a E. Tugendhat. O no aprecia a sus colegas, o no puede leerlos, o no le interesa (ya no digamos leer sino) conservar sus libros.

Es verdad que nuestra literatura aún goza de cierta salud, y también es verdad que extrañamos a don Alfonso Reyes (+1959), Nicolás Gómez Dávila (+1994) y Octavio Paz (+1998). Pero también es verdad que Mario Vargas Llosa, por ofrecer otro ejemplo, todavía dice cosas al mundo entero, y habla en español. Y también es verdad que, aunque nos falta oficio, hay inquietud, interés, hambre y sed. Todo malinchistmo esconde una derrota anticipada. ¿Publicar en español o, mejor, en inglés, francés, alemán? ¡No! Si hiciéramos eso, relegaríamos nuestro idioma al plano del, acordemos, azerí. No, gracias. Tampoco me gusta que las cuatro o cinco palabritas conocidas en el mundo sean siesta, amigo, tequila, sombrero.

***

Leo Postdata, de Paz, y encuentro algunas claves para esta discusión:

"Gente de las afueras, moradores de los suburbios de la historia, los latinoamericanos somos los comensales no invitados que se han colado por la puerta trasera de Occidente, los intrusos que han llegado a la función de la modernidad cuando las luces están a punto de apagarse -llegamos tarde a todas partes, nacimos cuando ya era tarde en la historia, tampoco tenemos un pasado o, si lo tenemos, hemos escupido sobre sus restos, nuestros pueblos se echaron a dormir durante un siglo y mientras dormían los robaron y ahora andan en andrajos, no logramos conservar ni siquiera lo que los españoles dejaron al irse, nos hemos apuñalado entre nosotros... No obstante, desde el llamado modernismo de fines de siglo, en estas tierras nuestras hostiles al pensamiento han brotado, aquí y allá, dispersos pero sin interrupción, poetas y prosistas y pintores que son los pares de los mejores en otras partes del mundo. Y ahora, ¿seremos al fin capaces de pensar por nuestra cuenta? [...]".


"Por razón de sus orígenes (el puritano habla con Dios y consigo mismo, no con los otros) y, sobre todo, de su poderío, los norteamericanos sobresalen en el monólogo: son elocuentes y, también, conocen el valor del silencio. Pero la conversación no es su fuerte: no saben ni escuchar ni replicar [...]".

"Nosotros todavía no aprendemos a pensar con verdadera libertad. No es una falla intelectual sino moral: el valor de un espíritu, decía Nietzsche, se mide por su capacidad para soportar la verdad. Una de las razones de nuestra incapacidad para la democracia es nuestra correlativa incapacidad crítica. [...] Si se me preguntase: ¿podrán los Estados Unidos dialogar con nosotros?, yo contestaría: sí, a condición de que aprendan antes a hablar con ellos mismos, con su propia otredad: con sus negros, sus chicanos y sus jóvenes. Habría que decir algo parecido a los latinoamericanos: la crítica del otro comienza con la crítica de uno mismo".

August 30, 2007

Mi único héroe

“Nadie vino con el carácter de decir Hombre, ¿qué tienen, qué les pasa?
No, nadie nos llegó a visitar, a condolerse de nosotros, nadie nos llegó a dar el pésame siquiera..."

Un habitante de Parangaricutiro

Este hombre, Dionisio Pulido, es mi único héroe. Vean ese rostro, las facciones, el bigote abundante, estricto, y la piocha con algunas canas indiscretas. Vean la camisa bien abotonada y cómo riman las cejas con el copete volador. La mirada es única, son los ojos de un hombre que ha visto lo inefable (¿así de terribles serían los de Longinos?). Si se me diera la oportunidad de estar diez minutos con alguien muerto estaría con Dionisio Pulido. He aquí su testimonio:

"A las cuatro de la tarde, dejé a mi esposa al fuego de la leña, cuando noté que una grieta, que se encontraba en uno de los corrales de mi granja, se había abierto y vi que era una clase de grieta que tenía una profundidad solamente de la mitad de un metro. Me fijé alrededor para encender las brasas otra vez, cuando sentí un trueno, los árboles temblaban y di vuelta para hablar a Paula. Fue entonces que vi cómo en el agujero, la tierra se hinchó y se levantó dos o dos y medio metros de alto y una clase de humo o del polvo fino, gris como las cenizas, comenzó a levantarse para arriba en una porción de la grieta que no había visto previamente. Más humo comenzó inmediatamente a levantarse con un chiflido ruidosamente y continuó y había un olor de azufre. Entonces me asusté grandemente e intenté ayudar a la yunta del buey. Fue así que atontado sabía apenas qué hacer o qué pensar y no podía encontrar a mi esposa, o a mi hijo, o a mis animales. Al último vino a mis sentidos y recordé al Señor Sagrado de los Milagros. Grité: "Señor bendecido de los Milagros, usted me trajo a este mundo”. Entonces miraba en la grieta adonde se levantaba el humo y mi miedo desapareció por primera vez. Me apuré para ver si podía salvar a mi familia, mis compañeros y mis bueyes, pero no podía verlos. Pensé que deben haber llevado los bueyes al rancho para el agua. Vi que no había agua en el rancho y pensé que el agua se había ido debido a la grieta. Me asustaron mucho y monté mi yegua a galope a Paricutín, donde encontré a mi esposa e hijo y amigos que me esperaban. Estaban asustados, porque creyeron que estaba muerto y que nunca me verían otra vez".

Aún conservo piedras y cenizas de mi visita al Paricutín hace casi 20 años. Y el recuerdo de la cabalgata entre el pedregal de lava, la iglesia hundida entre las rocas grises que aún huelen a humo.

August 28, 2007

Águila devorando serpiente

August Wredow
Nike trägt den gefallenen Helden zum Olymp - detalle (1857)
(En el Schloßbrücke de Karl Friedrich Schinkel, Behlín)


Francisco Eppens Helguera
Escudo Nacional (1968)
México

D’Aristote

« Le principe est ou unique ou multiple. S’il est unique, nous tenons ce qui est en question. S’il est multiple, ces principes sont ou ordonnés ou sans ordre. S’ils sont sans ordre, ce qui dépend de ces principes sera moins ordonné enconre, le monde n’est plus un ordre mais un désordre, et l’antinaturel existe alors que le naturel n’existe pas. Si ces principes sont ordonnés ou ils se sont ordonnés d’eux-mêmes ou ils ont été ordonnés par une cause extrinsèque. Mais, s’ils se sont ordonnés d’eux-mêmes, ils possèdent un élément commun qui est ce qui les joint ensemble, et c’est ce lien qui est le principe ».

« Schol. In Prov. Salomonis » (fr. 17R); apud André Festugière, La révélation d’Hermès Trismégiste. Le Dieu cosmique, p. 232.

Eugène Delacroix
Aristote décrit les animaux que lui envoie Alexandre
Plafond de la Bibliothèque National à Paris

Aristote occupé à décrire les animaux variés qui lui sont présentés par des soldats macédoniens. Alexandre envoyait ainsi à son ancien maître, de tous les points parcourus par sa conquête, les objets d'histoire naturelle dignes d'intérêt. Un jeune homme tient par les cornes et traîne aux pieds du philosophe un bouc d'une espèce particulière. Un vétéran porte entre ses bras une gazelle, qu'il lui présente. On voit, à terre ou près de lui, des coquillages, des plantes, etc.

August 23, 2007

Yves Klein, Łukasz Trzciński


Paris, Rue de l'AscénsionmmmmmmmmmmmBakery in Lodzmmmmmm

Do you parkour?

Yeah! Great!

Now I know what's the name of this craic: Parkour! Keep this word in mind.

And David Belle is coming next week to Berlin and giving a demonstration. This is exactly what I was looking for since I started jumping from the roofs, climbing up the walls of my home and the houses of my neighbors, jumping downstairs over the handrail, using the windows instead of the doors... There's still alive the story of that jump through the window just after the Death Of The Art was announced to us at the end of our Aesthetics class... This all began as Dad started inviting me to walk on a pipe, make long & high jumps, to challenge height, gravity and adrenaline.

People doing Parkour in Berlin meet regularly in the Kulturforum at Potsdamer Platz. See you there.

Pics by Łukasz Trzciński. See more here.

August 22, 2007

Su un congresso teologico berlusconiano

Aprile, 2001

Berlusconi à la Cità del Vaticano

Il congresso teologico svoltosi in questi mesi a Smullendorf ha riconsiderato alcuni dei problemi religiosi fondamentali alla luce delle nuove tendenze della politica e della cultura.

Ha iniziato il prof. Stumpf dell’università di Tubinga sul tema: Berlusconi, l’etica protestante e lo spirito del capitalismo. Il tema propagandistico di Berlusconi è tipicamente protestante, ha detto: la benevolenza di Dio si verifica attraverso il successo economico, e pertanto chi ha avuto maggior successo economico è l’unto del Signore. La variazione eretica è che il pensiero religioso di Berlusconi accentua oltre misura il premio ai buoni su questa terra anziché nell’Aldilà (autostrade, flessibilità nelle assunzioni, un milione di posti di lavoro, possibilità a ogni cittadino di vedere il Grande Fratello), dato che non ha mai precisato se queste promesse saranno realizzate immediatamente o in un’era a venire.

Il prof. Pennypeepy dell’Università di Notre Dame ha parlato del trionfo del principio di analogia nella metafisica berlusconiana, ovvero del sillogismo svirgolato. Il principio analogico fondamentale del Berlusconi sarebbe il seguente: "siccome è evidente che mi sono arricchito quando non potevo fare proprio tutto quel che volevo, a maggior ragione quando sarò al potere arricchirò tutti voi". Il prof. Pennypeepy osservava che la premessa avrebbe dovuto logicamente portare alla conclusione "quindi quando potrò fare quello che voglio mi arricchirò ancora di più", ma ammetteva che la conclusione usata da Berlusconi aveva certamente più appeal per quelli che ricchi non sono. Osservava però che il sillogismo svirgolato di Berlusconi evocava un ragionamento del tipo "se seguirete sempre Taricone al Grande Fratello diventerete come lui, pettorali compresi", ciò che non corrisponde alle regole della logica. Osservava pure che sullo stesso principio di analogia si poteva costruire anche il seguente ragionamento (certamente errato): "io ho avuto successo pur essendo molto piccolo, se votate per me diventerete piccoli come me".

Più violento è stato l’intervento di padre Rogofredo da Montecuccolo O.S.P.R., sul tema Berlusconi e il problema del male. Il dottissimo teologo si chiedeva come potesse essere conciliabile l’esistenza di Berlusconi con l’esistenza di Dio. Poiché Berlusconi ha fondato il suo impero finanziario su operazioni non sempre ineccepibili, seduce il popolo raccontando bugie, o almeno facendo promesse contraddittorie che si autoeliminano (diminuire le tasse e aumentare le pensioni), e nel contempo viene premiato con la ricchezza e col successo delle sue idee politiche, ciò dimostra che il Male viene premiato. Perché Dio permette Berlusconi? Se lo permettesse perché non può evitarlo, allora Dio sarebbe meno potente di Berlusconi (soluzione che Berlusconi non ha mai escluso); se lo permette per mostrare che alla fine il Male verrà sconfitto, allora Dio dovrebbe votare per Rutelli (il che è escluso dal cardinal Ruini); se Dio permette Berlusconi per mettere alla prova la libertà di scelta degli elettori, per potere poi premiare in un’altra vita chi non avesse votato per lui, allora Dio, per premiare in paradiso Pecoraro Scanio, Boselli e Ombretta Carulli Fumagalli condannerebbe la maggior parte degli italiani all’infelicità su questa terra. Essendo ciò inconciliabile con la bontà divina, allora o non esiste Berlusconi o non esiste Dio. Ma Berlusconi esiste. Ergo Deus non est.

Si deve aggiungere che, accusato di ateismo, il padre Rogofredo, malgrado si affannasse a dimostrare che aveva fatto un ragionamento per assurdo a fini di satira, proprio per questa ragione veniva immediatamente giudicato dal Sant’Uffizio, consegnato al braccio secolare e condannato a passare le proprie sere in discoteca con Ignazio La Russa, intrattenendo con lui rapporti sessuali.

Più moderata la posizione di padre Cock S.J. il quale si chiedeva come l’idea dell’armonia del cosmo potesse essere conciliata con l’esistenza dell’onorevole Previti. L’argomento di padre Cock era che anche i mostri hanno un ruolo nell’armonia del cosmo perché, con la loro mostruosità, fanno maggiormente risaltare gli aspetti positivi della creazione. A padre Cock si opponeva il dr. Weltanschauung M.D., Ph.D., A.M.O.R.C., il quale persuasivamente sosteneva che in un cosmo in cui esiste l’onorevole Previti nessuna cosa buona e bella potrebbe risaltare, in virtù del principio "non faremo prigionieri, nunquam captivi". Non giungendo alla conclusione che l’esistenza dell’onorevole Previti dimostrasse l’inesistenza di Dio, il dr. Weltanschauung ammetteva tuttavia che essa contraddicesse alla esistenza di un Cosmo ordinato. L’esistenza dell’onorevole Previti era pertanto la dimostrazione del principio gnostico per il quale il cosmo non è stato costruito da Dio bensì da un Demiurgo maldestro.

Nella seconda sessione si era discusso se si possa riparare al peccato originale senza la Redenzione. Tipico era stato il caso dell’onorevole Fini che aveva cercato di riparare il peccato originale del proprio partito senza passare per l’Ultima Cena e per il Golgota, bensì attraverso il congresso di Fiuggi. La conclusione era stata che attraverso la Redenzione il fedele diventa capace di assumere il sangue di Cristo mentre con l’acqua Fiuggi può al massimo espellere i calcoli renali. Pertanto alcuni teologi consigliavano all’onorevole Fini di divorare almeno la carne di Buttiglione, ma è emerso che si trattava di teologi legati a filo doppio all’onorevole Casini che li aveva istigati affinché fosse eliminato il suo fratello/nemico.

Molto seguita la relazione di Dom Perignon O.S.B., sulla quaestio quodlibetalis discussa da San Tommaso d’Aquino "utrum possit homo Arcoreus agasonem mafiosum assumere," se cioè Berlusconi potesse assumere un cavallaro legato alla mafia. La risposta dell’Aquinate era stata che si poteva, purché il cavallaro non consegnasse i cavalli in albergo, perché in tal caso nomen equi supergreditur modum litteralem, e cioè il termine "cavallo" significa qualcosa di diverso. Stabilito sulla base del trattato di Robert Fludd Dell’utriusque cosmi historia che nella fattispecie per cavallo si intendeva un cavallo, il problema non esisteva e non era da considerarsi immorale neppure il caso in cui Berlusconi comperasse cavalli da Totò Rijna. Qualcuno aveva sollevato la domanda se fosse più lecito baciare Rijna, juliano more, o comperargli cavalli, ma la questione era stata liquidata da don Baget Bozzo come persecutoria e ispirata al complotto delle toghe rosse, anche perché nessun inquisitore aveva potuto dimostrare che Berlusconi, pur rifiutando di comperare il cavallo, lo avesse baciato.

In un seminario marginale è stata discussa anche la liceità di un manifesto elettorale col volto di Berlusconi sullo sfondo della bandiera di Forza Italia, con un occhiello che recitava "per una Italia più cristiana" e un testo centrale: "Un presidente divorziato". Della questione è stata investita la Conferenza Episcopale Italiana che, per non inquinare il dibattito elettorale, si è riservata di rispondere a elezioni avvenute.

August 20, 2007

¡Viva el Yo!

"Y he recordado otra frase memorable. Milán, años cincuenta, Universidad del Estado, donde se estaba celebrando un congreso de filosofía que enfrentaba a filósofos analíticos e idealistas gentilianos, laicos y católicos. Estaba hablando uno de los últimos abanderados del idealismo en su ocaso, y pronunciaba un elogio un tanto retórico del Yo ("ese Yo que mediándose se hace y haciéndose hace historia, etc., etc."). En un momento determinado se levantó entre el público un idealista aficionado y gritó "¡Viva el Yo!". El orador empalideció y, con voz y labios temblorosos, dijo: "Señor, si lo que pretende es tomar a la ligera cosas a las que yo he dedicado toda mi vida...". Y el otro, con voz quebrada: "¡No, no, lo decía en serio!". Entonces el orador abrió los brazos y exclamó: "Si es así, ¡deme un abrazo!". Ambos se reunieron y abrazaron sobre el estrado mientras la mayoría de la sala se reía a pierna suelta".


Umberto Eco, "¡Es Texas, querido!" en A paso de cangrejo, p.181.
Retrato de Schelling

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