July 25, 2006

La vida del turista es muy dura


Tras fotografiar AL a esta pareja de backpackeros en el Deutsches Museum de Muc, hicimos un recuento de cuán dura es la vida del turista: caminatas que a veces devienen en carreras, sobre todo en lugares atestados de obstáculos, como aeropuertos y estaciones de tren o metro; malpasadas, desveladas, desmañanadas; tarjetazos, idas y vueltas al cajero automático, firmar bouchers y cheques, cargos caprichosos a la tarjeta, horas de internet, cancelaciones, reservaciones infructuosas, camareros que flirtan, aeromozos jotos que le tiran a uno el café encima; esperas inhumanas frente a un reloj paralítico, el libro que se estropea por la lluvia, que sale cucho de la maleta o que fue una mala inversión; una mirada por fin agradable que nos desestima; la exposición que defrauda, el museo que está a punto de cerrar, el concierto en el que suena un celular; descubres que tu cámara está ya sin batería y que perdiste las memory sticks, que el convertidor no funciona; tiempo invertido en un café internet lleno de humo, costumbres al momento de dar la propina del todo ajenas, cuentas abrumadoras en el restaurante y, acto seguido, centavitos de mal gusto para lavarse las manos; avisos de bombas, rockeros que convocan jovencitas en la terminal desde donde sale tu vuelo, maletas perdidas, aplastadas, destrozadas, el shampoo chorreado...

Todo conspira para que la vida del turista sea muy dura. Ese rayo de luz que se ve es la ilusión de que viajar es recomendable. Al regresar del viaje aún restan muchas cosas: comparar facturas, pagar la tarjeta de crédito, desempacar, lavar, ver fotos, editar el video, invitar a los amigos, recuperarse del cansancio, de las desveladas y desmañanadas, del jet lag y otros muchos inconvenientes.

Tiendo a las enumeraciones... Me preocupo. Ningún estilo literario puede reducirse a enlistar.

9 comments:

Miguel Tormentas said...

las listas, ese otro memonuñismo en el que los bloggeros de vez en cuando caemos....

en el sentido vulgar del término (acaso el único sentido que posee) este post deconstruye muy bien al turista

alguna vez pensé en escribir una novela titulada "el turista" como una referencia a l'etranger

Enrique G de la G said...

Decía Borges: "Evoluciono a Cocteau". Alguna vez dije: "Evoluciono a Cataño". Ahora parece que "evoluciono a Guillermo Íñigo"... Vale, Miguelón.

El Serch said...

Pues dura sí, pero pa quienes quieren un poco de aventura (un ideal un tanto romántico), esa dureza se disfruta...

... cada quien sus perversiones.

DANNY BOY said...

Guillermo Iñigo?
flirtar?
La vida del escritor también es muy dura...

Anonymous said...

Jajajaja, bola de payasos. La verdad es que es muy INTENSA la vida del turista, pero así como que dura, la verdad no. Pero está bien hombre que le eches crema a los tacos.
Por cierto estoy esperando a hacer otro viajecillo contigo, si es que te quedan fuerzas.

AL

Enrique G de la G said...

¡AL, viajemos! A mí sobre todo me interesaría conocer aquel hotel en Finlandia que tanto les impresionó. Y luego, dependiendo de cómo nos vaya allí, me asomaría a Rusia. Y ya que Timo sigue timando y que en Heidelberg no hubo grandes descubrimientos, iría a Grecia, pues Banael asegura un éxito rotundo. Tú dices.

Anonymous said...

Jajaja, ya estás!!
Timo? sera Tilo!!
De qué hotel hablas? tu te acuerdas más que yo y ni siquiera fuiste tú.
Por lo pronto nos vemos aquí en Navidad.
Saludos
AL

Babi said...

Me ataqué de la risa con el champú chorreado. Jajrajrjarjajra.

Adriana Degetau said...

qué foto! eeenorme! Enlista toda tu lista.

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